Novedades · Srta Realidad
Leer para sentirte menos solo
No creo que los libros resuelvan nada. Lo digo con cariño, porque los libros me han sostenido en momentos difíciles, pero creo que confundimos dos cosas: resolver un problema y acompañarlo. La literatura, casi nunca, hace lo primero. Hace lo segundo, y con eso ya es mucho.
Cuando escribo sobre bullying, sobre violencia, sobre lo que se calla en una familia o en un instituto, no pretendo dar una solución. No tengo una. Lo que sí puedo ofrecer es la certeza de que alguien más lo vivió, lo escribió, y sigue aquí. A veces eso es lo único que necesitamos cuando algo nos duele: no una respuesta, sino la prueba de que no somos los únicos a quienes les ha pasado.
Recuerdo perfectamente la sensación de leer algo por primera vez y pensar «esto lo he sentido yo, y pensaba que era solo mío». Ese momento cambia algo. No arregla lo que pasó, pero cambia la forma en que lo llevas: deja de ser un secreto vergonzoso para convertirse en algo compartido, algo que otros también han cargado y siguen adelante.
Por eso escribo como escribo: sin dar lecciones, sin fingir que tengo todas las respuestas, sin cerrar los temas con un lazo bonito al final. Prefiero dejar las cosas abiertas, tal y como se quedan muchas veces en la vida real. Creo que eso es más honesto, y también más útil, que un final ordenado que no se parece a nada de lo que de verdad se vive.
Sé que no todo el mundo busca esto en un libro, y lo entiendo. Hay momentos para la evasión y momentos para la compañía. Pero para quien esté atravesando algo parecido a lo que yo he escrito, espero que estas páginas funcionen como esa mano en el hombro que no dice nada, pero que hace que la carga pese un poco menos.
Al final, creo que de eso trata leer — al menos para mí, y espero que también para quien me lee: sentir, aunque sea durante unas páginas, que alguien más entiende exactamente de qué estás hablando. Y que, después de cerrar el libro, ese «no estoy solo» se quede un poco más tiempo del que dura la lectura.